La vida es hermosa, vivirla no es una casualidad
Albert Einstein
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Alcudia |
En nuestra excursión a Mallorca, visitamos la zona histórica de Alcudia y Pollensa, dos pintorescos pueblos en la isla. Iniciamos el día explorando los fascinantes restos arqueológicos de la antigua ciudad romana de Pollentia, cerca de Alcudia. A pesar de que los remanentes de esta ciudad son escasos, pudimos contemplar las ruinas del urbanismo romano, incluyendo cimientos de edificios residenciales y templos, así como los vestigios del teatro.
Finalizado el recorrido fuimos al casco antiguo de Alcudia, cuyo estado de conservación es impresionante. Durante el paseo, apreciamos las sólidas murallas que aún protegen la ciudad, transportándonos a una época medieval. A la hora del almuerzo, nos detuvimos en una pizzería para disfrutar de un merecido descanso y reponer energías antes de continuar nuestra aventura.
Después de Alcudia, nos movimos hacia Pollensa, un encantador pueblo cercano. Al igual que Alcudia, Pollensa nos cautivó con sus estrechas calles y su ambiente sereno. Allí, la suave brisa del tiempo soleado contribuyó a una tarde perfecta para pasear y explorar a nuestro propio ritmo. La jornada culminó con un relajado café antes de regresar al hotel.
Sin duda, este fue un día memorable en nuestra excursión, donde la rica historia de la isla se entrelazó con la belleza de sus pueblos y el clima ideal para el turismo, dejándonos experiencias y recuerdos que atesoraremos por mucho tiempo.
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Soller |
Durante el viaje de tres días a la isla de Mallorca, aprovechar al máximo nuestro tiempo para conocer lugares de interés
Al día siguiente de nuestra llegada, empezamos con una visita a Valldemosa, una localidad que alberga la Cartuja de Valldemosa. Este antiguo monasterio del siglo XV, que alguna vez sirvió como residencia real. fue hogar de reyes y refugio de ilustres visitantes, entre los que se destacan Frederic Chopin, el poeta Rubén Darío y el filósofo Miguel de Unamuno.
Continuando la jornada, nos dirigimos hacia Soller, otro encantador pueblo de la zona norte. En Soller, nos dimos el gusto de saborear la gastronomía local en uno de sus restaurantes y pasamos la tarde cerca del puerto. Un elemento distintivo de Soller es su tren turístico, una máquina de principios del siglo XX que aún recorre las vías, atrayendo tanto a los visitantes por su encanto.
El último día lo reservamos para conocer la capital, Palma de Mallorca. El Palacio Real de la Almudaina, edificado en el siglo XIV, fue un punto interesante, aunque lamentablemente no pudimos explorar el interior de la famosa catedral debido a que estaba cerrada a las visitas ese día. Recorrimos el casco antiguo de la ciudad y esto nos permitió ver las casas señoriales y palacios bien preservados, junto con la sede del Parlamento balear. Concluimos el día conla visita al castillo de Bellver por la tarde, una fortaleza que ha servido a múltiples propósitos a lo largo de los siglos.
La clave del viaje fue alojarnos en un lugar confortable, preferiblemente alejado del bullicio del centro, optar por el alquiler de un coche para tener flexibilidad en nuestros desplazamientos y, sobre todo, descubrir esos rincones de la isla que aún no habíamos tenido la oportunidad de visitar.
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