05 agosto 2023

VALLE DEL LOIRA.

 














El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.”

 

Miguel de Cervantes









VALLE DEL LOIRA


Organizar mi viaje al Valle del Loira fue una experiencia gratificante. Decidí viajar en el mes de noviembre de año 2011, a pesar de ser invierno y tener menos horas de luz, porque esto permitía una experiencia más tranquila y sin aglomeraciones. Los castillos que visitamos casi siempre estaban vacíos o con muy pocos visitantes, generalmente parejas de nuestra edad.

 

El trayecto desde Alicante a París lo hicimos en avión, aterrizando en el aeropuerto de París Orly. Optamos por volar con Vueling, ya que los billetes eran económicos. Al llegar, recogimos un coche de alquiler que había reservado previamente desde Alicante. Aunque nuestra ruta fue directa, también consideré la opción de ir en coche desde Alicante, haciendo una parada intermedia en ciudades como Pamplona o Biarritz. De hecho, estoy contemplando regresar en mi propio coche para explorar la parte occidental del Valle del Loira, utilizando Nantes o Angers como base.

 

Desde el aeropuerto, fuimos  hasta Orleans, donde nos alojamos del 6 al 12 de noviembre. La última noche la pasamos en un hotel cerca del aeropuerto de Orly para facilitar nuestro vuelo de regreso. Entregué el coche el 11 por la tarde y nos trasladamos al aeropuerto en un autobús del hotel al día siguiente.


En Orleans, elegimos el hotel Ibis Centre Foch. Desde este punto central, realizamos excursiones diarias por la región. Desayunábamos en el hotel y comíamos y cenábamos fuera, excepto una noche en la que cenamos en el propio hotel. Esta planificación detallada hizo que nuestro viaje fuera cómodo y sin contratiempos. 





Orleans



ORLEANS

 

El primer día de nuestra estancia en Orleans lo dedicamos a explorar la ciudad, que resultó ser un lugar encantador y lleno de historia. Comenzamos nuestro paseo por la plaza dedicada a Juana de Arco, la heroína francesa de la Guerra de los Cien Años. Esta plaza es un homenaje a su valiente papel en la historia de Francia y es un punto de referencia esencial en la ciudad. 

 

Orleans es un lugar agradable para caminar, especialmente por su centro histórico. Visitamos la Catedral de Orleans, una auténtica joya del gótico, cuya arquitectura y vitrales nos dejaron maravillados. Continuando nuestro recorrido, nos encontramos con varias casas medievales que añaden un encanto particular a las calles de la ciudad. Nos dirigimos luego al Muelle de Chatelet, situado a orillas del río Loira, un lugar perfecto para relajarse y disfrutar de las vistas fluviales. Orleans también cuenta con impresionantes edificaciones neoclásicas y numerosas plazas que invitan a detenerse y admirar el entorno.  El Ayuntamiento, un antiguo palacio renacentista del siglo XVI, destaca por su elegancia y su arquitectura histórica. Este edificio es un testimonio del rico pasado de Orleans y añade un toque majestuoso a la ciudad. En resumen, Orleans es una ciudad que combina a la perfección historia, arquitectura y belleza natural, haciendo que nuestro primer día fuera inolvidable.

 

 





Castillo de Chambord



CHAMBORD

 

La primera excursión que realizamos fue el 8 de noviembre, y nuestro destino fue el impresionante Castillo de Chambord. Desde el primer momento, la majestuosidad de su exterior nos sorprendió. Construido en el siglo XVI, este castillo cuenta con más de 400 habitaciones, cada una de ellas meticulosamente conservada y restaurada. 

 

Al explorar su interior, descubrimos estancias llenas de historia y belleza. Uno de los aspectos más curioso del castillo es su famosa escalera de doble hélice, diseñada para que dos personas puedan subir y bajar al mismo tiempo sin verse, un ingenioso diseño en el que participó Leonardo da Vinci, quien vivió en Amboise, otro destino que visitaríamos más adelante en nuestro viaje.

 

El Castillo de Chambord también tiene una rica historia real, ya que fue habitado por Luis XIV y posteriormente expropiado por el Gobierno francés a principios del siglo XX. Para mí, Chambord se destacó como uno de los castillos más hermosos que visitamos, no solo por su arquitectura y diseño interior, sino también por sus impresionantes alrededores que añadían un toque de serenidad y grandeza a la experiencia.


Blois

BLOIS

 

El día que pasamos en Blois fue impresionante. Situada a orillas del río Loira y a medio camino entre Orleáns y Tours, la ciudad nos pareció encantadora. Caminamos por sus calles y realizamos las habituales fotografías del entorno. Sin embargo, lo más destacado de Blois es su impresionante castillo medieval, que ha experimentado numerosas transformaciones a lo largo de los siglos, alcanzando su máximo esplendor durante el Renacimiento. Este castillo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, es una verdadera joya arquitectónica. Recorrimos sus magníficas estancias, muchas de las cuales presentaban suelos y paredes con decoraciones espectaculares. Los escudos y blasones que adornaban tanto el interior de las habitaciones como el patio eran igualmente impresionantes y añadían un aire de nobleza y grandeza al lugar. El castillo de Blois tiene una historia peculiar, pues estuvo a punto de ser demolido después de la Revolución francesa, pero fue salvado al ser utilizado como cuartel.



Castillo de Cheverny


CHEVERNY

 

El tercer día de nuestra estancia en el Valle del Loira visitamos el Castillo de Cheverny, que me llamó la atención por su estructura sin torres, algo inusual en los castillos de la región. Este castillo ha permanecido prácticamente inalterado desde su construcción en el siglo XVII, conservando su esencia original a lo largo de los siglos.

 

Una curiosidad interesante es que Cheverny sirvió de inspiración al autor de Tintín para las aventuras del famoso personaje. Además, cuenta con una gran perrera dentro de sus terrenos, cerca de los jardines, que alberga una raza mixta de perros de caza, tanto ingleses como franceses. Durante nuestra visita, paseamos por los hermosos jardines y exploramos el interior del castillo, donde se puede admirar el mobiliario y las decoraciones de la época del Renacimiento. Este castillo ha pertenecido a la misma familia durante siglos, y es curioso contemplar las fotografías de las diferentes generaciones que han habitado allí, expuestas en las dependencias del castillo. La historia familiar y la conservación del castillo hacen de Cheverny un lugar único y lleno de encanto. Esta visita nos permitió sumergirnos en la rica herencia cultural del Valle del Loira, añadiendo otra capa de profundidad a nuestro viaje.

 







Castillo Villasevin

VILLASEVIN

 

El Castillo de Villasevin es un lugar poco conocido que no suele aparecer en las guías de los castillos del Loira. Durante nuestro viaje de regreso de Cheverny, decidimos hacer una parada en este castillo, que se encuentra algo abandonado. Perteneció al arquitecto que construyó el de Chambord, lo que le añade un interés histórico particular. Lo más llamativo de Villasevin son sus colecciones de vestidos y carruajes de época, así como diversos utensilios que se pueden ver en distintas estancias. A diferencia de otros castillos, Villasevin no está señalizado en las guías turísticas, lo que requiere buscarlo específicamente. Cuando lo visitamos, el camino hasta el lugar no estaba asfaltado. El castillo también cuenta con un gran palomar en forma de torre y unos patios muy bonitos que son visitables. En la entrada, encontramos una capilla con pinturas del siglo XV o XVI, aunque sin restaurar, lo que le daba un aire auténtico y antiguo. Después de verlos regresamos a Orleans, satisfechos de haber descubierto este rincón escondido del Valle del Loira.

 


Meung Soir Loira



MEUNG SOIR LOIRA

Estuvimos en este pequeño pueblo con la intención de visitar su Castillo, pero se encontraba cerrado. Es un pueblo muy pequeño y se pueden apreciar las viviendas de la época renacentista. Leí que en este lugar daba inicio la novela de los Tres Mosqueteros. Este mismo día paramos también en el pequeño pueblo de Begauncy. Veníamos de ver el Castillo y la ciudad de Blois. Así que al menos aprovechamos las jornadas conociendo estos dos lugares del Valle del Loira.





Begauncy


BEGAUNCY

 

Llegamos a la pequeña villa de Beaugency alrededor de las 16:00, el mismo día que visitamos Blois. Esta encantadora aldea, que recorrimos en aproximadamente una hora, ofrece restos de un castillo o torre medieval y una plaza dedicada a Juana de Arco, bellamente diseñada.  El pueblo estaba adornado con maceteros llenos de flores en muchos lugares, añadiendo color y vida a sus calles tranquilas. Visitamos también una iglesia del siglo XV, que se destaca por su arquitectura.

 

Durante nuestro paseo por Beaugency, no nos encontramos con ningún vecino ni turista, lo que aumentó la sensación de calma y serenidad en la villa. La tranquilidad de Beaugency, junto con la de Meung Sor  Loira y el ambiente apacible nos permitieron disfrutar de un lado más tranquilo y pintoresco del Valle del Loira, alejados del bullicio turístico.




Castillo de Chenonceau

CHENONCEAU

 

 

El Castillo de Chenonceau es una bonita fortaleza del siglo XVI. Se caracteriza por su diseño distintivo que se extiende sobre el río Cher, recordando a un puente más que a una fortaleza. Visitar Chenonceau es un viaje sensorial puesto que sus arcos reflejados en las aguas tranquilas crea una imagen que parece sacada de un cuento de hadas.

 

Al atravesar el puente de piedra que conduce al castillo, los visitantes son recibidos por jardines cuidadosamente cuidados, los cuales estallan en colores vibrantes y ofrecen distintas fragancias según la estación. Cada jardín lleva el nombre de una figura histórica femenina asociada con el castillo, lo que subraya el papel influyente que las mujeres han desempeñado en la historia de Chenonceau. En el interior, la visita se pueden contemplar múltiples estancias adornadas con muebles de época, tapices antiguos y obras de arte maestras, transportando a los visitantes a otra época. Un elemento destacado es la Galería Grande, que se alza sobre el río y fue alguna vez escenario de lujosos bailes de la corte. La finca de Chenonceau ofrece vinos del viñedo del castillo para degustar.



Castillo de Villandry

VILLANDRY

 

La gran sorpresa que recibí al visitar este castillo fue conocer que había sido propiedad de un extremeño, Joaquín Carvallo, quien lo adquirió a principios del siglo XX. Junto a su esposa estadounidense, Ana Coleman, lo restauraron por completo y embellecieron. Originalmente construido en el siglo XV, el castillo estaba en total ruina antes de su intervención.

 

Nuestra visita a este castillo fue muy interesante, especialmente porque fuimos expresamente a verlo, ya que se encuentra bastante alejado de Orleans, nuestra base. A pesar de que era noviembre de 2011, los bonitos jardines que rodean la fortaleza estaban magníficamente cuidados, ofreciendo un hermoso contraste con la fría temporada. A diferencia de otros castillos que conservan utensilios del Renacimiento y épocas anteriores, el mobiliario en este castillo era del siglo XX, reflejando la restauración moderna llevada a cabo por Carvallo y Coleman. Después de explorar el castillo y sus cuidados jardines, regresamos a Orleans, haciendo una parada en Tours para pasear y disfrutar de la ciudad. 


Tours

TOURS

 

A nuestro regreso de la visita al castillo de Villandry, hicimos una parada en Tours. La tarde que pasamos en esta ciudad fue estupenda y pudimos explorar su casco antiguo, donde todavía se conservan edificios de madera de la Edad Media. Las plazas con palacios y jardines están muy bien conservadas, añadiendo un toque histórico y pintoresco a la ciudad. La catedral gótica de Tours está en excelente estado y su interior alberga cuadros y retablos que merecen ser admirados. Visitamos también la Colegiata de San Martín de Tours, un lugar de gran importancia histórica y religiosa. Uno de los aspectos más destacables fue la plaza con casas de madera. Dibujé algunas de estas casas. La plaza era muy tranquila, con diversos bares y restaurantes que invitaban a descansar y disfrutar del ambiente. El casco antiguo de Tours me impresionó bastante por su encanto y conservación. 



Castillo de Ambois


AMBOISE

 

En nuestra viaje por Francia, la idea de visitar el castillo de residencia de Francisco I en Amboise se desvaneció al comprobar que el tiempo no juega a nuestro favor. El castillo estaba cerrado a las visitas.

 

Decidimos recorrer el laberinto de su entramado urbano. Calles empedradas. Nos topamos con una torre que se alzaba en medio de una calle custodiando un reloj que parecía. Amboise, fue lugar de residencia de Leonardo da Vinci. Residió durante sus últimos días, gracias a la generosidad de Francisco I, quien le obsequió un palacio como morada. El casco antiguo tenía su encanto con viviendas de entramado de madera, resistiendo el paso del tiempo. Desde la orilla del rio la fortaleza de Amboise, muestra una silueta única a la que hicimos innumerables fotografías.



Vendome

VENDOME

 

El día 11 de noviembre nos sorprendió en Orleans con sus calles y comercios cerrados, una tranquilidad inesperada debido a la conmemoración del aniversario de la Primera Guerra Mundial que Francia ensalza. Ante este panorama, optamos por improvisar y nos dirigimos hacia Vendôme. Llegadas las horas del mediodía y después de comer, encontramos en Vendôme el escenario perfecto para pasar la tarde.

 

La ciudad al ser festivo disfrutaba de la típica tranquilidad por la conmemoración del aniversario. Nos llamó la atención la imponente figura de la puerta de San Jorge. La abadía de la Santísima Trinidad, pudimos verla y contemplamos la elegancia del gótico. Recorrimos el casco urbano donde pudimos observar los canales que formaban parte del entorno donde nos encontrábamos. Por el centro apenas encontramos a otras personas. Era evidente que los vecino de Vendome ante la festividad y el frio preferían quedarse en casa.



Palacio de Versalles



VERSALLES

 

Aunque Versalles no se encuentra en el Valle del Loira, sino en las inmediaciones de Paris, en nuestro último día en Francia, nos dedicamos por completo a la visita del palacio de Versalles. Paseamos por estancias bordadas de historia y arte. Las innumerables habitaciones guardan tesoros de riqueza, mientras que los jardines se extienden con la precisión de una obra maestra y meticulosamente esculpidos con arbusto y fuente.

 

Paramos a comer en uno de sus restaurantes modernos, del complejo palaciego. Nuestra visita coincidió con una exposición donde el contrapunto de muebles modernos se mezclaba con el clásico mobiliario aristocrático, una fusión de épocas que contrastan de manera evidente. Se dice que Versalles es un monumento al lujo y a la perpetuidad del arte, un enclave de historia viva que se mantiene tan grandioso como en sus días de gloria.





Videos del Valle del Loira













 










 












 









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