Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces
Marco Valerio Marcial
Reconociendo que Budapest es una ciudad bastante bonita, para mí no ha sido una de las que más me hayan impresionado. Fuimos a Budapest expresamente en el año 2010, y aunque disfruté de la visita, la ciudad no me dejó tan maravillado como otras capitales europeas. Sin embargo, hay varios aspectos y lugares que destacaron y hicieron que nuestra estancia fuera interesante y agradable.
De la capital de Hungría, lo que más me llamó la atención fue el Parlamento. Exteriormente, su semejanza con el Parlamento de Londres es notable, con su imponente fachada neogótica que se refleja majestuosamente en el río Danubio. Este edificio es una joya arquitectónica y uno de los símbolos más reconocidos de Budapest.
Otro edificio llamativo es el Mercado Central, que data del siglo XIX. Actualmente, ha sido redefinido para uso general y turístico, con una variedad de restaurantes y tiendas que ofrecen productos locales. Pasear por sus pasillos es una experiencia sensorial, con los aromas de especias, embutidos y frutas frescas.
Nuestra visita a la Catedral de San Esteban fue agradable. Este impresionante edificio, dedicado al primer rey de Hungría, San Esteban, alberga su mano momificada como una reliquia sagrada. El interior de la catedral tiene detalles arquitectónicos y artísticos que exaltan la riqueza de la historia húngara.
El Puente de las Cadenas, que une las partes de Buda y Pest, es otro de los íconos de la ciudad. Estos dos barrios constituyen la actual Budapest, y cruzar este puente histórico nos permitió apreciar la belleza del Danubio y la armoniosa fusión de las dos mitades de la ciudad.
Uno de los sitios más famosos de Budapest es el Bastión de los Pescadores. Desde allí, se puede contemplar la espectacularidad del Parlamento y el río Danubio, que es navegable en su mayor parte desde el inicio hasta la desembocadura. Las vistas desde el Bastión son simplemente estupendas, ofreciendo una buena perspectiva panorámica de la ciudad.
Para movernos de una zona de Buda a Pest, solíamos caminar, aunque también en un par de ocasiones utilizamos el tranvía. Budapest cuenta con un sistema de metro eficiente, y algunas de las estaciones son antiguas, conservando el encanto de la época en la que fueron construidas. Utilizamos el metro para desplazamientos largos, disfrutando de la experiencia de viajar en uno de los sistemas de metro más antiguos del mundo.
Dedicamos una mañana a explorar la zona próxima al Palacio de Buda. Este área es una de las más agradables de Budapest, con sus calles adoquinadas, edificios históricos y vistas panorámicas de la ciudad. El Palacio de Buda en sí es una maravilla arquitectónica que refleja la rica historia y cultura de Hungría.
Otro día visitamos la Sinagoga más importante de la capital, la Gran Sinagoga de Budapest. Lo más destacable de este edificio, además de su singularidad arquitectónica, es el monumento a las víctimas judías del genocidio perpetrado por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Este conmovedor monumento rinde homenaje a los miles de judíos húngaros que fueron asesinados durante el Holocausto.
Una anécdota me ocurrió en el aeropuerto de Budapest. Mientras estaba en la ventanilla para obtener la tarjeta de embarque, la azafata de la compañía aérea me dijo unas palabras en inglés que no entendí. Tras varias repeticiones, logré entender que debía pagar unas tasas en otra ventanilla. Finalmente, pudimos salir de Budapest sin mayores contratiempos, aunque la experiencia fue un recordatorio de las pequeñas barreras lingüísticas que pueden surgir durante los viajes.
Para viajar a Budapest desde España, es conveniente hacerlo en avión. Sin embargo, en nuestro caso, llegamos desde Viena. En el año 2010, utilizamos autobús y metro para movernos por la ciudad, pero es recomendable contratar un transfer o concertar con el hotel la recogida en el aeropuerto para mayor comodidad. En los últimos años, hemos adoptado esta práctica y ha resultado ser la mejor.
Durante nuestra visita, encontramos buenas ofertas en alojamiento a través de páginas web como Tripadvisor, Booking y Hoteles.com, especialmente en invierno, que fue la época en la que estuvimos. En cuanto a la comida, utilizamos TheFork y el buscador de Google para encontrar restaurantes, lo que nos permitió disfrutar de la variada y deliciosa gastronomía húngara.
En resumen, Budapest es una ciudad que, aunque no me impresionó tanto como otras, ofrece una rica mezcla de historia, cultura y belleza arquitectónica. El magnificol Parlamento, el encanto del Bastión de los Pescadores, estos dos rincones de la ciudad tiene algo especial que ofrecer. Recomiendo a quienes visiten Budapest que no dejen de ver la Catedral de San Esteban, cruzar el Puente de las Cadenas, y subir en el tren de cremallera hasta el Palacio Presidencial. Además, explorar el barrio medieval y visitar la Sinagoga son dos buenas experiencias en el viaje a esta capital europea.
https://www.mochileandoporelmundo.com/7-restaurantes-donde-comer-en-budapest-bien-y-barato/
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